1. El tiempo en mercado resta valor, no lo suma
En colonias como Roma Norte, Condesa, Del Valle, Polanco o Anzures, la información es pública. Los compradores ven cuántos días lleva publicada una casa, qué precio tenía antes y si ha tenido reducciones.
Cuando una casa lleva mucho tiempo activa, la percepción es inmediata:
“Debe estar cara”
“Algo tiene”
“Seguramente es negociable”
Esa percepción abre la puerta a ofertas más bajas.
2. La competencia aumenta, pero tu precio se queda estático
Mientras un vendedor espera, otros propietarios ajustan, actualizan fotos, renuevan su estrategia o incluso salen al mercado con mejores condiciones.
El comprador compara todo:
ubicación
m²
edad
acabados
precio por m²
estatus legal
presentación
Esperar implica quedar atrás sin darte cuenta.
3. El comprador actual toma decisiones rápidas y basadas en datos
El comprador moderno no es improvisado:
Mientras un vendedor “espera al indicado”, el comprador ya tomó decisiones sobre 10 opciones diferentes.
4. Las mejores ofertas suceden en los primeros 21 días
Estadísticamente, en CDMX y en mercados internacionales, las mejores ofertas llegan en las primeras semanas. Después de ese periodo, el interés baja y las ofertas se vuelven más agresivas.
Esperar destruye ese ciclo natural de oportunidad.
El comprador correcto no aparece por arte de magia… aparece cuando una casa se posiciona estratégicamente desde el inicio.
Vender no es cuestión de suerte, es cuestión de método, datos y experiencia.
Cuando el vendedor entiende esto, la venta fluye con claridad, seguridad y resultados reales.