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Vender una propiedad en la Ciudad de México no es solo un trámite administrativo; es, para la mayoría, el cierre de un capítulo de vida y la gestión del activo más importante de su patrimonio. Sin embargo, existe una sensación de vértigo que comparten casi todos los propietarios con los que me reúno: el miedo a elegir a la persona equivocada y ver cómo su casa se “quema” en los portales inmobiliarios durante meses.
La mayoría de los propietarios basan su decisión en quién les promete el precio más alto o quién cobra la comisión más baja. Pero esa no es la ruta hacia el éxito. Existe una pregunta fundamental que separa a un simple vendedor de un consultor patrimonial.
La pregunta determinante: ¿Tiene usted un método probado o depende del azar?
En un mercado tan dinámico y complejo como el de la CDMX —donde las colonias cambian de ritmo de una calle a otra—, la improvisación es el enemigo número uno de la rentabilidad. Un agente profesional respaldado por instituciones como AMPI y con formación bajo estándares de la SEP, no trabaja por “pálpitos”. Trabaja con sistemas.
Para profundizar en esta pregunta, debemos desglosar cuatro pilares estratégicos que todo propietario debe evaluar:
1. ¿Defiende el valor o solo promete vender? Es fácil decir un número alto para captar una exclusiva. Lo difícil es sostener ese valor frente a compradores experimentados. Un agente experto realiza un Análisis Comparativo de Mercado (ACM) basado en cierres reales, no en precios de lista inflados de portales. Si su agente no sabe explicarle el “porqué” de cada cifra, no está defendiendo su patrimonio, solo está buscando un contrato.
2. ¿Su marketing atrae o solo publica? Subir fotos tomadas con un celular a un portal inmobiliario no es marketing; es esperanza. El marketing inmobiliario de alto nivel implica segmentación digital, fotografía profesional y home staging. En zonas como la Condesa o la Del Valle, la competencia es feroz. Si su propiedad no destaca en los primeros 10 segundos de visualización, simplemente no existe para el mercado.
3. ¿Sabe negociar o solo transmite ofertas? Muchos creen que negociar es regatear. Para un profesional, la negociación comienza desde la primera llamada de calificación. Un agente con método sabe identificar las motivaciones del comprador y utiliza esa información para proteger el precio de cierre. Pregúntele a su prospecto de agente: “¿Cuál es su estrategia de cierre ante una contraoferta agresiva?”. Su respuesta definirá cuántos miles de pesos se quedarán en su bolsillo.
4. El respaldo institucional como garantía En México, la falta de regulación permite que cualquiera se llame “agente”. Por ello, la certificación y la pertenencia a redes globales como Keller Williams no son solo logos en una tarjeta; son garantías de que existen procesos legales, fiscales y éticos protegiendo su transacción.
La seguridad de caminar con método
Imagina que decides vender tu departamento en Polanco. Tienes dos opciones: un agente que te dice “lo subimos a ver qué pasa” y otro que te presenta un plan de 14 días de pre-lanzamiento, un cronograma de actividades y un reporte semanal de métricas.
La diferencia no es solo el servicio; es la tranquilidad de saber que no estás dejando tu patrimonio al azar. La pregunta sobre el método no solo evalúa la capacidad del agente, sino que te devuelve a ti, como propietario, el control total sobre la operación.
Vender tu propiedad debe ser un proceso de acompañamiento, donde la seguridad jurídica y la rentabilidad financiera caminen de la mano. No busques a alguien que solo quiera vender tu casa; busca a alguien que sepa cómo proteger tu futuro.
Si estás listo para vender bajo un método probado, con ética profesional y resultados medibles, permíteme acompañarte en este proceso.




